Crónica de un retiro con Eduardo Liébana

“He viajado por el mundo, he conocido gentes de otras culturas y buscado tan lejos que me perdí. Nunca pude imaginar que me encontraría tan cerca, que al escuchar mi corazón, la PAZ me reconciliaría con el mundo entero”P.L.E  participante en un retiro

Era un sábado de invierno por la noche y habíamos quedado como otras veces a cenar todas juntas. Ya sabes cómo son esas reuniones de amigas en las que nos ponemos al día de las cosas que nos han pasado desde la última cena compartida. De esto hace casi dos meses. Todo transcurría con normalidad y sentada frente a mí estaba M, que parecía más tranquila que otras veces, sonreía más y de forma dulce; su mirada tenía un brillo que desconocía y su piel era transparente. Sólo nos escuchaba y ocasionalmente intervenía para dar su punto de vista más sensato de lo que era habitual en ella. Automáticamente pensé “esta se ha vuelto a enamorar” pero era extraño, no había dicho nada. Después de la cena fuimos caminando hasta buscar un sitio para tomar una infusión. Aproveche la ocasión para poder ir junto a M y hablar tranquilamente.

-Cuéntame M ¿qué te ha pasado que estás tan radiante?

-¡Nada!

-No, nada no. Que se te ve a la legua que estas enamorada, venga cuéntamelo todo. ¿Quién es él? ¿Dónde os conocísteis? ¿Cuánto tiempo lleváis juntos? Y si no has dicho nada es por que está casado o tiene novia….¿eeeh?

Y  M empezó a reírse a carcajadas, no podía parar, ni podía hablar.

Cuando recuperó el aliento me miró a los ojos y me dijo:” he hecho un retiro con Eduardo Liébana”

-¡Cómoooo! ¡Te has enamorado de él! -Exclamé atónita.

Se volvió a reír mientras con la mano agitaba un NO y se le caían las lágrimas. -NOOOOO deja que te cuente, pero escúchame antes de sacar conclusiones precipitadas.

Y empezó a contarme que había participado en un Retiro de Meditación que impartía Eduardo Liébana.

Antes de continuar tengo que aclararos que durante 30 años practiqué yoga,  meditación zen y  meditación vipassana, he viajado a India, Tailandia y Nepal varias veces en busca de un maestro espiritual. He conocido personalmente y he participado en encuentros con afamados maestros como: Gangaji y Eli, Mooji, Foster, Tony Parsons, Liquorman y Eckhart Tolle entre otros. También tengo que expresar mi desencanto. Producto del cansancio del exceso de comercialización de todos estos maestros-actores(visita sus páginas oficiales y entenderás a que me refiero). Cada encuentro es una copia del anterior, una repetición constante de lo mismo, otro evento para vender el último mismo libro con las mismas frases y sus beatíficas fotos. Estaba harta de esas poses de santurrones, de esas sonrisas bonachonas de vendedor de la iluminación, de esos alumnos flipados que buscan poder y notoriedad a través del mundo espiritual,  harta de ese aire de superioridad que les aleja de lo cotidiano, harta de toda la teatralización e intelectualización del mundo espiritual.

Y ahora mi amiga se mete a Meditar… me saltaron todas las alarmas y empezó el interrogatorio.

Cuéntame ¿qué tipo de meditación es? ¿Qué tipo de respiración practicáis?…

-Espera, espera, no hacemos nada de eso…

-¡Entonces! ¿Qué posición os enseña? ¿Pones las manos de alguna forma? ¿Practicas mudras? ¿Cómo te tienes que sentar? ¿Necesitas un cojín o taburete especial?

-Para, paraaa. No he hecho  nada de eso.

-¿Cantáis mantras? ¿Tocan los cuencos tibetanos o de cuarzo? ¿Ponen algún tipo de música?

-NOooooooo, no hacemos nada de esas cosas. Eduardo es sanador.

-¡Aaaaah! entonces os abre los chakras. ¿Os impone las manos como en una especie de iniciación? ¿Utiliza piedras o cuarzos?

-¡No y no!  Es mucho más sencillo que todo eso. Cómo se nota que no le conoces.

-¿Entonces qué es lo que os hace?

-No lo sé. No sé exactamente qué es lo que hace.

-Pues ya me contarás entonces qué hacéis todo un finde  con ese tío.

-Él te plantea algún  ejercicio en silencio. Pero lo importante es lo que experimentas, lo que vives. No sé como pasa pero pasa y es genial.

-¿Como por ejemplo?¿quéeee..?  Le corté subiendo el tono de voz.

Ella me volvió a mirar a los ojos  y me contestó:

-Parece mentira que tú con lo que te crees que sabes me preguntes con ese tono. No tiene mucha importancia lo que hacemos pero sí te puedo contar lo que he vivido. Me he reído como cuando era joven, nunca pensé que un retiro fuera tan divertido, Eduardo enseña a través del humor. La paz que he experimentado, la sensación de disolución y de unidad. La gratitud que me brotaba del pecho sin saber ni cómo ni por qué. La felicidad que me traspasaba. La sensación de reconciliarme conmigo y otras personas de mi pasado .No sé ponerle palabras porque lo limitan. Pero he vuelto a dormir como no recordaba. Tengo una capacidad para ver y comprender las cosas que me facilita la vida. Me río más. Y algo ha tenido que cambiar que es tan obvio, que tú creías que estaba enamorada. Es cierto que estoy enamorada pero de …….la vida. Todo es más fácil y fluido y  sólo sé que es así desde el Retiro. Tengo los mismos problemas pero los afronto de forma distinta.

-¿Y todo eso… en un finde? ¿En dos días? Harás algún trabajo en casa…

-¿No lo entiendes verdad?- Me respondió mientras me traspasaba con su mirada-creo que tendrías que apuntarte a un Retiro con Eduardo y vivir lo que te sucede y luego me lo cuentas y deja de hacerme preguntas que no vienen al caso.

Entonces comprendí que tenía que hacer un Retiro con ese sanador.

Y aquí estoy recordando esta conversación con M mientras me dirijo a un pueblo perdido de la mano de Dios. Ha caído la noche y me encuentro en mitad de la profunda Castilla. Perdida en una estrecha carretera comarcal. A ver si soy capaz de llegar puntual a la conferencia abierta a todos los públicos (no sé quién vendrá hasta aquí, ¡¿no había un lugar más recóndito?!)  que imparte Eduardo Liébana. El título me parece sugerente y provocador “Meditación Natural para todos, incluso para los muy evolucionados”.

Primera parte de “crónica de un retiro con Eduardo Liébana” escrita por P.L.E participante en uno de los retiros.